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quinta-feira, 3 de fevereiro de 2011

UMA MULHER...


Qualquer coisa que você de a uma mulher ela fará algo fabuloso
Dai esperma e ela te dará um neném.
Dai uma casa e ela te dará um lar.
Dai alimentos e ela te dará uma maravilhosa comida.
Dai um sorriso e ela te dará seu coração.
Ela multiplica e engrandece tudo o que você entregue....

Assim que se lhe dais problemas se prepara..cabrón!!! ...!!
Por que te faz uma confusão!!!


Publicado por Victoria Eugenia García...

Recomendación del día



Prime time en español es horario de máxima audiencia

Es habitual encontrar la expresión prime time en diversos medios de comunicación (sobre todo en televisión) para referirse a la franja horaria de mayor audiencia.

Así, pueden leerse frases como: «El partido del Barça y del Real Madrid se disputará en prime time»; «Jesús Vázquez salta de Telecinco a Cuatro para hacerse cargo de un programa semanal en prime time»; «Los candidatos José Montilla y Artur Mas, aspirantes a dirigir Cataluña, protagonizaron un debate cara a cara en prime time».

Sin embargo, prime time es un anglicismo innecesario que puede ser sustituido por la expresión española horario de máxima audiencia.

De esta manera, en los ejemplos anteriores hubiera sido más adecuado escribir: «El partido del Barça y del Real Madrid será en horario de máxima audiencia», «Jesús Vázquez salta de Telecinco a Cuatro para hacerse cargo de un programa semanal en horario de máxima audiencia», «Los candidatos José Montilla y Artur Mas, aspirantes a dirigir Cataluña, protagonizaron un debate cara a cara en horario de máxima audiencia».

ESPAÑOL 2011


LA ZONA FANTASMA
Discusiones ortográficas I


JAVIER MARÍAS 30/01/2011
Extraído de El País - España





No sé si una de las funciones, pero desde luego uno de los efectos y grandes ventajas de la ortografía española era, hasta ahora, que un lector, al ver escrita cualquier palabra que desconociera (si era un estudiante extranjero se daba el caso con frecuencia), sabía al instante cómo le tocaba decirla o pronunciarla, a diferencia de lo que ocurre en nuestra hermana la lengua italiana. Si en ella leemos “dimenticano” (“olvidan”), nada nos indica si se trata de un vocablo llano o esdrújulo, y lo cierto es que no es lo uno ni lo otro, sino sobresdrújulo, y se dice “diménticano”. Lo mismo sucede con “dimenticarebbero” (“olvidarían”), “precipitano”, “auguro” y tantos otros que uno precisa haber oído para enterarse de que llevan el acento donde lo llevan: “dimenticarébbero”, “prechípitano”, “áuguro”. Del francés ni hablemos: es imposible adivinar que lo que uno lee como“oiseaux” (“pájaros”) se ha de escuchar más o menos como “uasó”. El inglés ya es caótico en este aspecto: ¿cómo imaginar que “break” se pronuncia “breic”, pero “bleak” es “blic”, y que “brake” es también “breic”? ¿O que la población que vemos en el mapa como “Cholmondeley” se corresponde en el habla con “Chomly”, por añadir un ejemplo caprichoso y extravagante, y hay centenares?

“Con las nuevas normas, hay palabras escritas que dejan dudas sobre su dicción”

Este considerable obstáculo era inexistente en español –con muy leves excepciones– hasta la aparición de la última Ortografía de la Real Academia Española, con algunas de sus nuevas normas. Vaya por delante que se trata de una institución a la que no sólo pertenezco desde hace pocos años, sino a la que respeto enormemente y tengo agradecimiento. El trabajo llevado a cabo en esta Ortografía es serio y responsable y admirable en muchos sentidos, como no podía por menos de ser, pero algunas de sus decisiones me parecen discutibles o arbitrarias, o un retroceso respecto a la claridad de nuestra lengua. Tal vez esté mal que un miembro de la RAE objete públicamente a una obra que lleva su sello, pero como considero el corporativismo un gran mal demasiado extendido, creo que no debo abstenerme. Mil perdones.
Lo cierto es que, con las nuevas normas, hay palabras escritas que dejan dudas sobre su correspondiente dicción o –aún peor– intentan obligar al hablante a decirlas de determinada manera, para adecuarse a la ortografía, cuando ha de ser ésta, si acaso, la que deba adecuarse al habla. Si la RAE juzga una falta, a partir de ahora, escribir “guión”, está forzándome a decir esa palabra como digo la segunda sílaba de “acción” o de “noción”, y no conozco a nadie, ni español ni americano (hablo, claro está, de mi muy limitada experiencia personal), que diga “guion”. Tampoco que pronuncie “truhán” como “Juan”, que es lo que pretende la RAE al prohibir la tilde y aceptar sólo “truhan”. De ser en verdad consecuente, esta institución tendría que quitarle también a ese vocablo la h intercalada (¿qué pinta ahí sí, según ella, se dice “truan” y es un monosílabo?), lo mismo que a “ahumado”, “ahuyentar” y tantos otros. O, ya puestos, y siguiendo al italiano y a García Márquez en desafortunada ocasión, ¿por qué no suprimir todas las haches de nuestra lengua? Los italianos escriben “ipotesi”, “orrore”, “eresia” y “abitare”, el equivalente a “ipótesis”, “orror”, “erejía” y “abitar”. Y dado que la Academia parece inclinada a facilitarles las cosas a los perezosos e ignorantes suprimiendo tildes, no veo por qué no habría de eliminar también las haches. (Dios lo prohíba, con su hache y su tilde.)
En cuanto a “guié” o “crié”, si se me vetan las tildes y se me impone “guie” y “crie”, se me está indicando que esas palabras las debo decir como digo “pie”, y no es mi caso, y me temo que tampoco el de ustedes. Hagan la prueba, por favor. Tampoco digo “guió” y “crió” como digo “vio” o “dio”, a lo que se me induce si la única manera correcta de escribirlas es ahora “guio” y “crio” (en la Ortografía de 1999 poner o no esas tildes era optativo, y no alcanzo a ver la necesidad de privar de esa libertad). En cuanto a “riáis” o “fiáis”, si yo leo “riais” y “fiais”, como ordena la RAE, me arriesgo a creer que he de pronunciar esas formas verbales igual que la segunda sílaba de “ibais”, lo cual, francamente, no es así. Y si leo “hui” en vez de “huí”, nada me advierte que no deba decir esa palabra exactamente igual que la interjección “huy” (tan frecuente en el fútbol) o que “sí” en francés, es decir, “oui”, es decir, “ui”. Si un número muy elevado de hablantes percibe todos estos vocablos como bisilábicos con hiato, y no como monosilábicos con diptongo, ¿a santo de qué impedirles la opcionalidad en la escritura? La RAE parece tenerle pánico a la posibilidad de elegir en cuestión de tildes (que es algo menor y que no afecta a la sacrosanta “unidad de la lengua”). Pero es que además es incongruente en eso, porque sí permite dicha opcionalidad en “periodo” y “período”, “policiaco” y “policíaco”, “austriaco” y “austríaco” (yo siempre las escribo sin tilde), lo mismo que en “alvéolo” y “alveolo”, “evacúa” y “evacua” y otras más. ¿Por qué no permitir que cada hablante opte por “truhán” o “truhan”, como aún puede hacerlo (por suerte) entre “solo” y “sólo”, “este” y “éste”, “aquel” y “aquél”? La posibilidad de seguirles poniendo tildes a estas palabras no es para mí irrelevante. ¿Cómo saber, si no, lo que se está diciendo en la frase “Estaré solo mañana”? Si se la escribe en un mail un hombre a su amante, la diferencia no es baladí: sin tilde significa que estará sin su mujer; con tilde que mañana será el único día en que estará en la ciudad. No es poca cosa, la verdad. Por menos ha habido homicidios.

FUNDÉU MEXICO RECOMIENDA...


Recomendación de la Fundación del Español Urgente México sobre el uso de las palabras restaurante, restaurant, restaurán y restorán.


Un restaurante es ‘un establecimiento público donde se sirven comidas para ser consumidas en el mismo local’; por ejemplo: «¿Por qué no vamos a un restaurante a celebrar tu cumpleaños». Esta voz procede del participio del verbo restaurar, que significa ‘recuperar o reparar’, y es el equivalente español del término francés restaurant(restorán). Por ello, al escribir restorán se está incurriendo en un galicismo, pues simplemente se está reproduciendo, con ortografía castellana, la pronunciación del vocablo restaurant (restorán). Tal galicismo es innecesario pues el vocablo restaurante es de vieja raigambre hispánica.
La Fundéu México aclara que deben evitarse la forma híbrida restaurán, que no es ni francesa ni española, y la forma restaurant que es la voz inglesa, también tomada del francés,
tanto en su ortografía cuanto en su pronunciación.

La Fundación del Español Urgente México (Fundéu México) recuerda que el género gramatical de azúcar es ambiguo en el español, pues es una de esas escasas palabras
para las cuales es válido su uso tanto en género masculino como en femenino: el azúcar o la azúcar.


Si se emplea la palabra azúcar sin ninguna otra frase que la acompañe, se refiere el género masculino, se dice: «Pásame el azúcar». Cuando lleva un adjetivo que lo especifica, puede ir en cualquiera de los dos géneros, aunque suele predominar el femenino, por ejemplo: «El pastel puede llevar azúcar morena o azúcar blanca».
En plural, lleve o no una palabra que lo especifique, se usa más en género masculino, se dice: «Incorporé los dos azúcares a la harina cernida».
La palabra azúcar tiene la particularidad de admitir su uso con la forma –el del artículo y un adjetivo en forma femenina, aunque no comience por –a tónica, como en el siguiente caso:
«Pon en la ensaladera el azúcar molida». Se trata de un resto del antiguo uso de la forma –el del artículo ante sustantivos femeninos que comenzaban por vocal, tanto átona como tónica,
algo que era normal en el español medieval.
La Fundéu México recomienda que la palabra azúcar es de género ambiguo, si se emplea solo, es masculino: el azúcar, pero si otra palabra lo acompaña, se usa el femenino: azúcar morena,
y en plural, es más común el masculino: los azúcares.

quarta-feira, 2 de fevereiro de 2011

CONLLEVAR


«conllevar» no va seguido de la preposición «a»

La Fundación del Español Urgente recuerda que el verbo conllevar no va seguido de la preposición a.

Con frecuencia aparecen en la prensa escrita frases en las que el verbo conllevar va seguido de la preposición a, para expresar una consecuencia de lo dicho: «El impacto económico va a ser fuerte y podría conllevar a la pérdida de 140.000 empleos»; «El envejecimiento de la población conlleva a un esfuerzo extra para las administraciones».

El verbo conllevar, que significa 'implicar o suponer', no se construye con la preposición a. De este modo, en los anteriores ejemplos se debió escribir «El impacto económico va a ser fuerte y podría conllevar la pérdida de 140.000 empleos»; «El envejecimiento de la población conlleva un esfuerzo extra para las administraciones».

FUNDÉU RECOMIENDA


1/02/2011

«mini-Estado», no «miniestado»

La Fundación del Español Urgente recomienda la grafía mini-Estado, en lugar de miniestado.

A raíz de una reciente declaración del expresidente José María Aznar, aparece estos días frecuentemente
en los medios españoles la palabra mini-Estado, a menudo escrita miniestado:
«España no podrá competir ni en Europa ni en el mundo con unas comunidades autónomas aspirando a convertirse
en miniestados».

La palabra Estado debe escribirse con inicial mayúscula cuando significa 'forma de organización política, dotada de poder
soberano e independiente, que integra la población de un territorio'.

Cuando un prefijo, como mini, se une a una palabra que comienza por inicial mayúscula, debe colocarse entre ambos un guion.

Por lo tanto, no es adecuado escribir miniestado; debe escribirse mini-Estado.


Recomendación de la Fundación del Español Urgente México (Fundéu México) sobre el uso de las palabras abertura y apertura.

Aunque las dos palabras comparten la etimología, no deben confundirse porque no significan lo mismo.
Abertura se emplea con el sentido de «acción o efecto de abrir algo físicamente», por ejemplo: «Apenas había una diminuta abertura para ventilación».
Apertura se usa normalmente para designar la acción de abrir(se) algo que está cerrado, como: «Esperaron a que funcionara el sistema de apertura de la caja fuerte»;
o bien, sobre todo, puede también referirse a la acción de dar principio o comienzo a un acto público, una temporada de estudios o espectáculos, una partida o un
expediente administrativo, por ejemplo: «Casi nunca asiste a los actos de apertura de cursos».
La Fundéu México recuerda que desde hace algunos años se empezó a utilizar el verbo aperturar, que se formó a partir del sustantivo apertura.

terça-feira, 1 de fevereiro de 2011

FUNDÉU MÉXICO


La forma inglesa Web, aunque aceptada en nuestra lengua, tiene su equivalente en español que es Red electrónica.

La palabra Web significa ‘red o malla’ y se escribe en español con mayúscula incial para designar, por abreviación, a la expresión inglesa Worl Wide Web, que, como sabemos, es el servicio que permite acceder en forma electrónica a la información que ofrece la red mundial de comunicaciones: «la Web constituye el ámbito en el cual se desplazan todo tipo de relaciones: sociales, comerciales, educativas, etc.»

Web también se usa como adjetivo y significa ‘de la Red o de Internet’. En este caso tiene cabida la expresión página web, que significa ‘documento de la Red, al que se accede mediante enlaces de hipertexto’; y más frecuentemente, ‘conjunto de páginas conexas pertenecientes a una entidad o referidas a un mismo tema, al que se accede mediante una dirección electrónica’.

La Fundéu México recuerda que es preferible usar la voz española Red, con mayúscula inicial por ser una antonomasia: «en la Red es fácil encontrar información sobre líneas aéreas y hoteles». Asimismo recomienda emplear la forma página electrónica en lugar de página web: «Ya tenemos una página electrónica, en donde recibimos consultas de todas partes del mundo».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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