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quarta-feira, 6 de abril de 2011

ANUMERISMO E OTRAS INCULTURAS


El 'anumerismo' también es incultura

Saber pocas matemáticas nos convierte en ciudadanos más manipulables - El desconocimiento de los números carece del reproche social que provocan otras ignorancias
Fuente: El País - BERNARDO MARÍN 06/04/2011


Comprar un décimo a Doña Manolita "porque ahí cae mucho" sin tener en cuenta la enorme cantidad de números que despacha esa administración de lotería. Traducir del inglés la palabra billion por "billón" sin considerar que en español ese término designa una cifra mil veces mayor. Asumir sin el menor sentido crítico el titular "ocho autonomías, por debajo de la media en gasto sanitario", sin preguntarnos qué tendrá de extraordinario la noticia.
"En un restaurante a nadie le preocupa decir 'haz la cuenta", critica un experto
Muchas confusiones vienen de la dificultad de abarcar cifras grandes
En matemáticas, España está a 11 puntos de la media de la OCDE
"Antes el que destacaba era un bicho raro, ya no", dice una profesora
Estos tres ejemplos son síntomas de anumerismo,la incapacidad en diversos grados para desenvolvernos en el universo de las cifras. La palabra la popularizó hace 23 años el matemático estadounidense John Allen Paulos en El hombre anumérico (Tusquets), un ensayo que ya es un clásico. Y aunque el término no ha entrado en el diccionario, describe una realidad vigente, un tipo de ignorancia que puede afectar a personas cultísimas en otras ramas del saber. Su precio, según Paulos, es alto. "Usted puede elegir entre tener o no ciertas nociones numéricas pero si no las tiene será más manipulable". Y más proclive a dejarse engañar por charlatanes y pseudocientíficos.
Emilio Lledó, profesor de Historia de la Filosofía y académico, reivindica también las matemáticas como una luz para alumbrar un mundo de manipulación informativa. "Esta ciencia es una lucha constante con la verdad porque en ella, en su exactitud, no caben las ideas mentirosas". Lledó recuerda su etimología: del griego máthema, aprender. Y no solo aprender, sino experimentar. Y no solo experimentar, sino deducir. Y no solo deducir, sino demostrar. Y no solo demostrar, sino estar en contacto con lo verdadero. "Y todo esto", lamenta, "no puede estar muy de moda en un universo que tiende a la falsedad".
A la lucha contra los efectos perniciosos del anumerismo dedica la Real Sociedad Española de Matemáticas su centenario en este 2011. Un combate difícil porque, según su portavoz, Adolfo Quirós, profesor de la Universidad Autónoma, este tipo de analfabetismo no tiene el reproche social de otras carencias. En una reciente entrevista en este diario, Quirós razonaba: "En un restaurante a nadie le preocupa decir 'haz la cuenta'; pero nos cortaría mucho pedir que nos leyeran el menú". "Ahora hay máquinas que lo hacen todo, pero tenemos que saber cuándo nos sale un disparate con una calculadora". Su organización pretende convencer a la gente de que esas cifras que le aterran representan cuestiones de la vida diaria y desentrañarlas ayuda a comprender la realidad.
Quirós propone un ejemplo de cómo saber de números nos vuelve ciudadanos mejor informados: al presentar la decisión de reducir la velocidad en carretera a 110 kilómetros por hora, el Gobierno aseguró, en un primer momento, que se pretendía ahorrar "el 15% en la gasolina y el 11% en gasóleo". Si no hacemos un mínimo esfuerzo intelectual asumiremos las cifras sin más. Una reflexión rápida demuestra que el dato no se sostiene: muchos vehículos no alcanzan los 120 km por hora. Y otros se mueven solo o preferentemente por ciudad. El resultado es que el ahorro real se acerca más al 3% del total de combustible, 90 millones de litros al mes, la cifra que dio más tarde el Ejecutivo. Una cantidad notable, pero muy por debajo de la primera. Situar la cuestión en términos cabales nos permite dar fundamento a nuestras opiniones y tomar decisiones más responsables.
Una buena parte de las confusiones provienen de nuestra dificultad para manejar cifras muy grandes, por ejemplo, el número de asistentes a una manifestación. Antes de que iniciativas como las del Manifestómetro pusieran coto a la hiperinflación de asistentes, 300.000 personas parecían pocas para algunas concentraciones. Ahora sabemos que alcanzar esa cifra tiene mucho mérito. "Hagamos la prueba", dice Quirós, "de visualizar ese número". Por ejemplo, esas 300.000 personas ocuparían, a 60 por autobús, unos 5.000 autobuses. Y a 12 metros por vehículo, pegados el uno junto al otro, formarían una hilera de 60 kilómetros que llegaría de Madrid hasta Guadalajara. Y ahora ¿es pequeña una manifestación con 300.000 participantes?
Para Raúl Ibáñez, profesor de la Universidad del País Vasco, esa dificultad para abarcar mentalmente las grandes cifras constituye un primer grado del anumerismo que padecemos todos en mayor o menor medida. En un segundo escalón sitúa a las personas que, teniendo unos conocimientos básicos de matemáticas, se bloquean cuando se enfrentan a una fórmula. Por último, están los que no tienen las más mínimas nociones numéricas, equivalentes en otro plano a los que no saben leer.
¿Los medios de comunicación andan un poco mejor de matemáticas o contribuyen a amplificar los disparates? Josu Mezo, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, lleva siete años comentando en su blog Malaprensa los errores -numéricos pero también de concepto o de sentido común- que cometemos los periodistas. Cree que muchos errores recurrentes ya no se repiten, aunque otros están enquistados. "Hace poco volví a ver ese titular de 'las comunidades con mayor número de denuncias -en términos absolutos- son Madrid, Cataluña y Andalucía"... "Pues claro", ironiza, "son las más pobladas, la noticia sería que fuera La Rioja".
Para Mezo la cuestión no es tanto de falta de habilidades, como de no estar alerta. Muchos periodistas, dice, "no tienen activado el nopuedeserómetro". "Saben hacer un porcentaje o una regla de tres, pero no tienen la rutina de pensar si algo tiene lógica, de compararlo con otros datos que conocen para saber si es un disparate". No cree que los profesionales de los medios estén mal formados, pero sí que muchos tienen una vocación literaria o quieren intervenir sobre el mundo. "No se dan cuenta de que su reto se parece más al de un científico que al de un escritor: deben entender y contar la realidad". Y le asombra que los planes de estudio no incluyan materias específicas para aprender a indagar.
Ibáñez coincide en no vendría mal a los periodistas una formación extra en matemáticas. Y alerta de un error frecuente en las informaciones: muchas noticias dan datos desnudos que no significan nada si no se comparan con otros. Pone como ejemplo un titular reciente: "El 87% de los conductores involucrados en atropellos son hombres". Y se pregunta: "¿Sabe el periodista qué porcentaje de conductores son de sexo masculino? Porque sin ese dato, la noticia no dice nada".
¿Se enseñan mal las matemáticas en España? El informe PISA, de 2009, sitúa a nuestros alumnos 11 puntos por debajo de la media de la OCDE (485 frente a 496), pero en niveles similares a los de compresión lectora o ciencia.
Los profesores de matemáticas, como los del resto de asignaturas se quejan de falta de tiempo y de la masificación de las aulas. Pero apuntan otros problemas específicos. Mercedes Sánchez, profesora asociada a la Universidad Complutense, señala que los chicos desarrollan la inteligencia abstracta a edades distintas y ahí se abre una brecha enorme que solo una enseñanza más personalizada podría cerrar porque "un niño en la masa se pierde". María Gaspar, presidenta de la Olimpiada Matemática Internacional que se celebró en Madrid en 2008, coincide en que la falta de tiempo es uno de los problemas: "Esta materia es muy constructiva, hay que subir los escalones uno a uno para quemar etapas". Añade otra dificultad: "Las matemáticas requieren trabajo constante, un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a hacer". Y recuerda que la asignatura ha estado marcada por un cierto estigma: "Antes, el que destacaba era un bicho raro, ahora, los compañeros reconocen su valía".
En este punto del debate, Lledó recuerda un chiste "estupendo" de El Roto: "Las carreras con más futuro son las de caballos, dejo la Universidad y me paso al hipódromo". Esta reflexión toca un problema fundamental, según Lledó: "Se está enseñando a los chicos solo a ganarse la vida, que es la manera más triste de perderla". "Hacen falta", reflexiona, "profesores que entusiasmen y eso se pierde en una Universidad absolutamente pragmatizada, mera transmisora de mecanismos vacíos para resolver problemas. Y al final no se profundiza en ese otro asunto, el del cosmos extraordinario del universo abstracto que los seres humanos han sabido crear durante miles de años". Un conocimiento con beneficios, además, para el estudio de otras materias. Porque las matemáticas son "una buena medicina para la fluidez del pensamiento, un mundo de universos ideales que ayuda a la construcción de cualquier realidad".
¿Por qué se acepta con tanta indulgencia la frase "soy de letras" para excusar la falta de nociones muy básicas? "Nadie debería enorgullecerse", opina el filósofo Fernando Savater, "quizá es así porque es más fácil que en una tertulia salga un tema de cualquier otra materia". Savater reconoce que las matemáticas no son lo suyo pero admite que "mal se pueden entender determinados campos del conocimiento sin saber nada de números".
En su terreno, la filosofía, ha habido grandes matemáticos, como Platón -cuya academia estaba presidida por el cartel "nadie entre aquí que no sepa geometría"-, Descartes, Russell... pero también pensadores alejados de los números, como Nietzsche. "Si uno quiere dedicarse a la filosofía de la Ciencia, son imprescindibles; no tanto si se va a centrar en la metafísica". En su caso, sí le hubiera gustado saber más de matemáticas. "Estoy avergonzado, cuando mi hijo empezó el bachillerato le empujé a hacer el que combina letras y ciencias, para que no fuera como yo", dice Savater. Pero se resigna: "Es una carencia, pero uno tiene tantas...".
Recapitulamos. Las matemáticas tienen una aplicación práctica en otras ramas del saber. Ayudan a entender el mundo en el que vivimos, a tomar mejores decisiones, a ser ciudadanos más responsables y a vacunarnos contra la manipulación. Pero también pueden proporcionar alegría. Bertrand Russell decía en su ensayo La conquista de la felicidad que si no se había suicidado en su adolescencia fue porque quería saber más de matemáticas. Sin tanto dramatismo pero con el mismo entusiasmo, Lledó se emociona hablando de un mundo que no es estrictamente el suyo. "Tengo un hijo matemático y me doy cuenta de lo que goza con lo que descubre. Intenté leer su tesis doctoral, no entendía mucho pero sí me daba cuenta de que hablaba de un universo maravilloso". ¿Por qué esa fascinación por una realidad que ni siquiera podemos ver? "Tal vez porque somos fórmulas perfectas en un universo hilado en deducciones, análisis, intuiciones...", concluye Lledó.

Cuando los números contradicen a la intuición
El profesor Raúl Ibáñez, profesor de la Universidad del País Vasco y Premio J. M. Saviron de divulgación científica 2010, propone cuatro ejemplos de la vida cotidiana, algunos ya comentados por John Allen Paulos, que demuestran que saber un poco de matemáticas impide que nos dejemos engañar por las falsas apariencias.
- Coincidencia de cumpleaños. En ocasiones nos sorprendemos por "coincidencias" que no son extraordinarias. Por ejemplo. En una comida con 25 personas dos cumplen años el mismo día. La probabilidad de que eso suceda puede parecernos bastante baja, ya que hay 366 fechas posibles. Pero no lo es. A partir de 23 personas ya hay un 50% de probabilidades de que dos compartan día de nacimiento. Con 30 personas supera el 70%. Y en una reunión de 70 pueden apostar lo que quieran con garantías de ganar: supera el 99%.
- Saber y ganar. El concursante de un programa de televisión se enfrenta a la prueba final, en la que hay tres puertas. Detrás de una de ellas hay un coche, y tras las otras dos, nada. Elige una y el presentador ordena abrir alguna de las otras dos, siempre una sin premio. Entonces, tienta al concursante: "¿Desea cambiar de puerta?". La intuición nos dice que da igual, que tendremos un 50% de probabilidades de acertar. Pero no es así. Si nos quedamos en la misma solo tendremos una probabilidad de 1/3 (33%) de conseguir el premio, igual que al principio. Pero si cambiamos, la probabilidad de obtener el coche será de 2/3: seremos ganadores siempre que nuestra primera opción no fuera la correcta. Y partíamos con un 66% de probabilidades de equivocarnos.
- Diagnóstico terrible. Nos hacen una prueba para averiguar si padecemos una grave enfermedad que afecta a una de cada 200 personas. El análisis tiene el 98% de fiabilidad, esto es, falla el 2% de las veces. Damos positivo. ¿Debemos asustarnos? Sí, pero no en exceso. La probabilidad de que padezcamos el mal es del 20%. De cada 10.000 personas, unas 50 tendrán la enfermedad. De ellas, 49 obtendrán un resultado positivo en la prueba y una dará negativo (por el margen de error). En cuanto a la población sana (9.950 personas), 9.751 darán negativo y 199 positivo. Luego la mayoría de las personas diagnosticadas del mal en ese análisis (199 de 248) serán en realidad falsos positivos (80%).
- ¿Es tan improbable? 30 personas van a una fiesta y dejan su sombrero en un perchero. A la salida, cada una toma uno sin fijarse bien si es el suyo. ¿Qué probabilidad hay de que ninguna acierte? La intuición nos señala que es muy difícil que suceda, pero no lo es tanto. La probabilidad de que ninguno de los asistentes se lleve su sombrero es de alrededor del 37%. Aproximadamente la misma, por cierto, que la de que acierte solo uno.


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Recomendación del día

Kate Middleton será Catalina cuando forme parte de la familia real

Con motivo del próximo enlace del príncipe Guillermo de Inglaterra con Kate Middleton se plantea la duda de si debe mantenerse el nombre de la futura miembro de la familia real en inglés o traducirlo.

Una cuestión es que los medios de comunicación traten a la prometida del príncipe Guillermo como Kate, hipocorístico de Catherine; pero oficialmente en español, tras su matrimonio, y siguiendo la costumbre en nuestro idioma de traducir los nombres de los miembros de las familias reales europeas, será el de Catalina.

Este es un caso similar al de la desaparecida princesa Diana, también conocida en los medios como "Lady Di".

Por lo tanto, se recomienda traducir al español el nombre de la que será futura princesa, al igual que hacemos con el restro de los miembros de las familias reales como Beatriz de Holanda, Margarita de Dinamarca, Carlos de Inglaterra, Alberto de Mónaco, etc.

En el caso de Catalina, existen además los antecedentes de las tres mujeres de Enrique VIII que llevaban este nombre.

terça-feira, 5 de abril de 2011

IDIOMA ESPAÑOL


NUEVOS RETOS PARA EL ESPAÑOL EN LA RED

En la medida en que la red se ha convertido en una gran plataforma de comunicación pública, el uso correcto de la lengua ya no es solamente una cuestión que atañe a los medios.

La Fundación del Español Urgente, creada para impulsar el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, ha tenido que multiplicar su presencia en los medios sociales para responder a la creciente demanda de orientación de los usuarios de la red.

Al clásico Vademécum: Diccionario de dudas del español, se le han sumado las cada vez más frecuentes recomendaciones, una página en Facebook y una muy activa y bien gestionada presencia en Twitter: @fundeu.

El pasado 21 de marzo y como antesala del primer manual de estilo en español para internet y los nuevos medios, fue lanzado un blog escrito en colaboración titulado Estilo y definido como «una guía viva en la red sobre los nuevos usos, las nuevas formas de lectura y el nuevo público. Un lugar de pruebas, de conversaciones, de sugerencias en el que toda la comunidad hispanohablante está invitada a participar».

Con casi 500 millones de hispanohablantes en más de una veintena de países y siendo la tercera lengua más usada en internet, adquiere una crucial importancia algo que Fundeu suele recordar en su cuenta de Twitter con la etiqueta #EDETA: el diccionario es tu amigo.

Publicado 05/04/2011
José Luis Orihuela
www.abc.es, España
Lunes, 4 de abril del 2011

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Recomendación del día
popular y populoso no son equivalentes

El significado de populoso es ‘dicho de una provincia, de una ciudad, de una villa o de un lugar: que está muy poblado’, y popular quiere decir, entre otras cosas, ‘que es estimado o, al menos, conocido por el público en general’, de modo que ambos términos no pueden intercambiarse.

Sin embargo, es frecuente encontrar en los medios una confusión al emplear dichos adjetivos, como en: «En esta populosa aldea habitan 40 personas», donde lo correcto hubiera sido: «En esta popular aldea habitan 40 personas».

segunda-feira, 4 de abril de 2011

AMAZONIA




Un estudio financiado por la NASA, a partir de información satelital, mostró una importante reducción en el verdor de la cuenca del Amazonas, producida por la sequía récord de 2010.




La sensibilidad de la selva amazónica a la sequía es un tema que preocupa a los científicos. Un equipo de profesionales estadounidenses y brasileños, liderado por el doctor Liang Xu, de la Universidad de Boston (EE.UU.), recoge en su trabajo conclusiones anteriores, que señalan que, ante un mayor estrés de humedad derivado del calentamiento global, los bosques tropicales podrían ser reemplazados por sabanas.
Esto implicaría liberar a la atmósfera las enormes reservas de dióxido de carbono atrapadas en la selva –unos 100.000 millones de toneladas–, lo que aceleraría notablemente el calentamiento global.
Ya se conocía que las sequías severas asociadas al fenómeno de El Niño provocaron altas tasas de mortalidad de árboles e incrementaron la vulnerabilidad de los bosques a los incendios. En ese sentido, la intensa sequía de 2005 impactó especialmente en el sudoeste del Amazonas, pero no en la zona central ni en el este. No obstante, las observaciones satelitales no mostraron entonces la cuantiosa pérdida de biomasa registrada en 2010.
El trabajo actual, a ser publicado en la revista Geophysical Research Letters , interpretó datos recogidos durante una década por los satélites MODIS (a través de un espectrorradiómetro) y TRMM, que mide las precipitaciones en milímetros, hora a hora. Las imágenes satelitales fueron procesadas filtrando las nubes y corrigiendo los efectos de los aerosoles.
El nivel del río Negro en el puerto de Manaos fue el más bajo desde que se llevan registros, en 1902 ; y ese río recoge todas las lluvias del oeste de la cuenca amazónica. También en el río Solimões –el principal afluente del Amazonas– se produjeron niveles mínimos récord.
La sequía de 2010, medida por el déficit de agua caída, afectó un área 1,65 veces más amplia que la de 2005, es decir, unos 5 millones de kilómetros cuadrados con vegetación. Y la reducción de la vegetación verde abarcó un área cuatro veces más extensa (2,4 millones de kilómetros cuadrados).
Lo que más preocupa a los científicos es que esta pérdida extendida de la capacidad de fotosíntesis de la vegetación amazónica puede acarrear una perturbación significativa del ciclo global del dióxido de carbono, ya que estas selvas inciden en un 15% en la producción anual global. En qué medida ha ocurrido esto, es un dato que queda aún por cuantificar.
Ambas sequías coincidieron con la estación seca; en los dos casos, las precipitaciones volvieron a sus niveles normales en los meses siguientes.
Sin embargo, esta vez la reducción de la vegetación verde persistió durante tres meses más (de octubre a diciembre de 2010).

EL ESPAÑOL EN ESTADOS UNIDOS


El español en EE. UU. ha resistido las campañas de exterminio, asegura un poeta



FUENTE: FUNDÉU




El idioma español en Estados Unidos, que mantienen más de 50 millones de hispanos, ha resistido las campañas de exterminio, y este país es el segundo en el mundo con mayor cantidad de hispanohablantes, dijo a Efe el poeta argentino estadounidense, Luis Alberto Ambroggio.

«El español vital como uno de los idiomas nacionales de los EE.UU. sobrevivirá con sus idiosincrasias lingüísticas a las campañas para eliminarlo», afirmó el académico, investigador y poeta de origen argentino que tiene 40 años residiendo en Estados Unidos.

El poeta, que ofreció en días recientes un recital de poesía en la capital mexicana, explicó a Efe que la defensa del español es parte de la cultura «algo que le pertenece a la humanidad y que solamente los inhumanos pueden tratar de someterla, de olvidarla, de destruirla».

Recordó que en Estados Unidos habitan 50 millones de hispanohablantes, es el segundo territorio de América con el mayor número de personas que hablan español, después de México, y donde trabajan muchos académicos y creadores que realizan su obra en lengua española y que son defensores de la lengua de Cervantes.

Admitió que en Estados Unidos hay una «gran presión sicológica y social natural» de la cultura dominante y la presión no tan natural de los grupos etnocéntricos, de derecha y xenofóbicos para imponer sólo el ingles («English only»).

«Es penoso notar que el español es el lenguaje que ha despertado la mayor hostilidad en Estados Unidos», indicó Ambroggio, y explicó que hay movimientos que utilizan el inglés como un mecanismo de dominación ideológico y que califican al español como «the language of the ghetto» (el lenguaje del Ghetto).

El poeta lamentó que los hispanos a veces contribuyen con esta posición por "falta de orgullo y conocimiento de la riqueza cultural hispánica" y muchas veces por la necesidad a integrarse "lo más rápido posible para evitar discriminación o trabajar en condiciones de inferioridad".

No obstante, añade que él ha constatado el aumento de la resistencia a abandonar el español, «no sólo como método de comunicación, sino como aferramiento a nuestra identidad, a nuestras raíces».

Afirmó que aunque los hispanos hablan en inglés la mayor parte del tiempo, hay ciudades con grandes poblaciones como Nueva York, Nueva Jersey, Miami, y estados domo California, Arizona y Texas, donde «el español es la lengua corriente y el inglés solo cuando se necesita».

Aseguró que el grupo hispano latino es el de más rápido crecimiento en los Estados Unidos debido a nacimientos e inmigración.

«Uno de cada cuatro niños estadounidenses es hispano; los hispanos han superado las proyecciones de población en 40 estados, y que de seguir las tendencias actuales, crecerá hasta 100 millones de personas para el año 2050», indicó Ambroggio.

Aseveró que el español «no va dejar de existir sino que va continuar creciendo» y destacó que una de las tareas de la Academia Norteamericana de la Lengua Española «es precisamente identificar estas dificultades y tratar de solucionarlas para que el español se rescate, se cultive y se mantenga en todo el territorio de los EE.UU., sin menoscabo de otros idiomas que nos enriquecen».

Recordó que afortunadamente se han rechazado todos los intentos por modificar la Constitución federal para imponer el inglés como único idioma oficial, y los documentos para atención ciudadana en todas las dependencias de gobierno están en forma bilingüe, aunque en las constituciones estatales 30 de los 50 estados tienen el inglés como lengua oficial.

«A nivel privado aunque en numerosas escuelas y empresas quieren prohibir a los alumnos o a los empleados que hablen español entre ellos durante las horas de escuela o de trabajo, no obstante en casi todos los casos los tribunales han determinado que tal medida es inconstitucional por negar la libertad de expresión», explicó.

Ambroggio aseguró que las publicaciones en español crecen cada vez más para atender a la población hispanohablante y las editoriales publican cada vez más sus principales títulos en ambos idiomas con el fin de ganar presencia en el mercado hispano.

Indicó que la población hispana representa un mercado en crecimiento y que las empresas hispanas elevaron sus ingresos de unos 38.900 millones de dólares en 1982 a 245.600 en 2002.

Recordó que Bill Clinton dijo que esperaba ser el último presidente de Estados Unidos que no hablase español, y agregó que el «futuro es prometedor sin dejar de ser un constante desafío».

Publicado 04/04/2011

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Recomendación del día

separar de no equivale a separar con

Con el verbo separar, para indicar aquello de lo que se separa, debe emplearse la preposición de («Se separó de su marido») y no con, que se utiliza para señalar el modo, el instrumento o procedimiento utilizado en la separación («Separan las zonas con cuerdas»).

Sin embargo, es habitual encontrar en las noticias frases como: «El equipo redujo a tres puntos la diferencia que le separa con el líder»; «Recorrieron ayer los cuatro kilómetros que les separan con la ciudad», donde lo correcto hubiera sido: «la diferencia que le separa del líder» y «que les separan de la ciudad».

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