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quinta-feira, 15 de setembro de 2011

NEGOCIACIÓN


NUEVE PASOS PARA GANAR UNA NEGOCIACIÓN








1 IMPORTANCIA DE LA HABILIDAD NEGOCIADORA
La capacidad negociadora es cada vez es más importante. John P. Kotter, un conocido profesor de la Harvard Business School, dice en The New Rules que antes de 1974, cuando el entorno económico era muy estable, la cualidad más importante en los ejecutivos de las empresas era la capacidad de gestión; pero ahora que el cambio es constante, las cualidades más importantes han pasado a ser el liderazgo y la habilidad negociadora.
2 OBJETIVOS DE LA NEGOCIACIÓN
Cuando el único objetivo de la negociación es el de maximizar el beneficio propio a costa del contrario, o el de imponer nuestra solución, es muy fácil llegar a un enfrentamiento personal que dañe las relaciones para siempre. Sin embargo muchas veces el mantener unas buenas relaciones es tan importante como el resultado de la negociación. Claro que tampoco se trata de plegarse a los intereses del contrario, porque entonces, además de resultar perjudicados, nos sentiremos pisoteados.
El objetivo de toda reunión debe ser el de maximizar el beneficio propio sin dañar las relaciones.
Pero para preservar las relaciones no basta con emplear buenos modales. Si el contrario piensa que ha sido engañado, o que sus intereses no han sido tenidos en cuenta, habremos ganado un enemigo, dispuesto a tomarse la revancha en la primera ocasión.
El contrarío tiene que salir de la negociación convencido de haber alcanzado un acuerdo razonable; y nosotros, de haber logrado todo lo que estaba a nuestro alcance.
Antes de iniciar, es importante tomar conciencia sobre el papel que juega el proveedor en nuestra empresa, él es un “aliado”, tan importante como lo podría ser un departamento o un cliente.
Teniendo en cuenta lo anterior identificaremos desde 4 ángulos complementarios, lo que se debe considerar para lograr una negociación fluida con el proveedor.
Nosotros.
Para comenzar, debemos hacer un autoanálisis y esto conlleva a realizarnos las siguientes preguntas:
¿Tenemos claro cuáles son nuestras necesidades?,
¿Sabemos cuál es nuestro negocio?
Teniendo claras las respuestas a estas interrogantes, pasamos al proceso de PLANIFICACIÓN.
La planificación consiste en determinar los objetivos y las metas a alcanzar para cubrir nuestras necesidades, partiendo por establecer los objetivos específicos para cada reunión con el proveedor, si bien pueden existir una gran cantidad, debemos acotarlos de tal forma que sean posibles de alcanzar en el tiempo razonable de una reunión. Así, puede suceder, dependiendo de cuanto conocemos de nuestro “ejecutivo de cuenta”, que la primera reunión sea para determinar cuánto sabe sobre la solución y cuan interesados están en cubrir nuestras expectativas, usemos ésta para conocerlos mejor.
Posteriormente, debemos tener la información necesaria para cada reunión, por lo cual debemos recopilarla y organizarla según objetivo y meta con anterioridad a ésta. La información que se entregue al proveedor, debe ser clara de forma de minimizar las dudas respecto a cuáles son nuestras necesidades.
Los objetivos deben ser realistas, en el sentido de que los plazos que coloquemos se puedan cumplir o la tarea que se solicite este dentro de su capacidad de resolución.
Nosotros y la reunión.
Simple, ideas, objetivos y metas claras, información a mano. Nos presentamos, presentamos a quienes nos acompañan (si es que los hay), preguntas de rigor, personales o sociales y comenzamos a detallar el problema, mencionando el por qué los llamamos a ellos, claro está que es porque sabemos que ellos pueden solucionar ésta necesidad. Es importante no ser rígidos en la dirección de la reunión, ya que esto podría tensarla, por lo cual es bueno y sano desviar la conversación con bromas, aunque suene informal, es una buena medida para relajarlos y relajarnos, abrir espacios de confianza.
Algo muy importante que tenemos que considerar, es que siempre nos debemos sentir seguros tanto de nuestras habilidades como de nosotros mismos, no depender del momento ni del lugar para una reunión, implicando que siempre debemos estar preparados para ésta. De acuerdo a lo anterior, podemos decir que no importa el lugar donde se realice la reunión o en el momento en que se efectúe, es justo donde queremos estar, donde debemos estar y el momento indicado para ésta. Importante, si no nos sentimos seguros o en plenitud, es recomendable dejar para después la negociación por que podría ser perjudicial. Por otra parte, es necesario ponerle hora de término a la reunión para incentivar a tocar todos los temas propuestos.
Finalmente, en lo que respecta a la reunión, es relevante tomar notas y sobre todo pedir minutas de cada reunión. Con lo anterior lograremos determinar dónde nos encontramos en el proceso de negociación.
Nosotros y el proveedor.
En esta parte utilizaremos los conceptos de ORGANIZACIÓN y CONTROL, esto para facilitarnos el recordar estos consejos.
Con la Organización, distribuimos las funciones y los recursos para el logro de nuestros objetivos, por lo cual debemos tener presente que la solución es el trabajo del proveedor, no interfiramos en esto, dejemos que fluyan sus ideas. La lluvia de ideas que el proveedor tenga siempre es buena, por lo cual permanentemente debemos tenerla en cuenta, y como tenemos nuestras ideas claras, sabremos como guiarlo cuando se salga de curso, un proveedor que no tenga una activa conversación con nosotros y solamente tome notas y asienta con la cabeza, no será de utilidad, ya que la retroalimentación simplemente no existe. Dentro de los recursos, es importante saber con que contamos y hasta donde podemos involucrar, si nos salimos de esto la negociación pasa a ser un fracaso porque ya se vuelve irreal la solución.
Definir las responsabilidades de cada quien y tener presente que nuestros requerimientos son el pie para que el proveedor nos entregue sus requerimientos, con los cuales debemos tener cuidado, no sea que nos estén pasando responsabilidades que no nos corresponden.
Con el Control evaluamos las reuniones, mejorando las falencias y fortaleciendo los aciertos, debemos eliminar los temas insustanciales o fuera del control de ambos, realizamos las modificaciones apropiadas dependiendo de la reunión anterior, para aplicarlas en la siguiente. Nos aseguramos que estamos yendo hacia donde debemos y sobre todo sabemos que el proveedor va hacia donde necesitamos que vaya. Recordemos que las negociaciones no terminan cuando terminan las reuniones, estas siempre continúan por medio de mail, teléfono o alguna otra forma de comunicación, es así como debemos continuar con el control y sobre todo con la retroalimentación.
La libre competencia es un beneficio que podemos utilizar para lograr nuestros objetivos, esto es, no tener un solo proveedor y por supuesto dejar que sepan que se encuentran en una competencia, esto nos facilitara la negociación, ya que vendrán dispuestos a negociar y a escuchar, veremos que se esforzarán y sobre todo, quedaran los que realmente están interesados en nuestra empresa y en relaciones colaborativas de largo plazo.
La presión es una buena herramienta cuando la aplicamos en su medida justa, sin embargo, debemos tener cuidado en no ser nosotros los presionados, para evitar esto, debemos seguir todo lo indicado con anterioridad.
Toda información que el proveedor nos entregue, debe ser organizada de una forma que sea fácil de entender y rápida de consultar; resumir, destacar, nos será de gran ayuda ya que nos facilitará la toma de decisiones.
Una buena forma de organizar y controlar es llevar siempre un registro, en el cual anotaremos las actividades que se han realizado, mail enviados y recibidos, etc.
3 TIPOS DE NEGOCIACIONES
Vamos a aclarar algunos conceptos básicos antes de entrar en las técnicas de negociación.
3.1 GANA-GANA y GANA-PIERDE
Supongamos que A está negociando la compra de una alfombra con el vendedor ambulante B. La rebaja que consiga A será a costa de B. Este tipo de negociaciones en las que la ganancia de una parte es a costa de una pérdida para la otra, se llaman de gana-pierde o de suma constante. Hay otro tipo de negociaciones llamadas de gana-gana o de suma variable. Son aquéllas en las que hay posibilidades de que ambas partes salgan ganando. Es, por ejemplo, el caso de un convenio colectivo; los empleados pueden conseguir incrementos salariales y la empresa aumentos de productividad.
Cuadro 1. Objetivos de toda negociación
1 Maximizar los beneficios propios sin abusar de la parte contraria
2 Preservar las buenas relaciones
3 Convencer a la otra parte de que ha logrado un buen acuerdo
Siempre es posible encontrar, en cualquier negociación, aspectos gana-gana, que aumenten los beneficios o la satisfacción de ambas partes. Incluso en el ejemplo de la alfombra, el comprador podría conseguir una rebaja adicional a cambio de presentarle otros vecinos al vendedor, con lo cual ambos saldrían ganando. El problema reside en que para encontrar estas soluciones hace falta imaginación y creatividad, y las tensiones de una negociación no son un buen caldo de cultivo para el pensamiento creativo.

3.2 Límites de negociación
Si B no está dispuesto a vender la alfombra por menos de $20.000 y A no está dispuesto a pagar más de $40.000, esos son los límites de negociación. La zona de negociación es la diferencia entre ambos límites (entre 20.000 y 40.000).
La forma más segura de perder es la de dejarle ver al contrario nuestro límite de negociación. Pero lo más frecuente es que ambas partes desconozcan incluso sus propios límites de negociación, es decir, que no sepan hasta dónde están dispuestos a ceder ellos mismos.
3.3 Intereses ocultos
Los participantes en una negociación siempre ponen en juego más de lo que parece. Puede que sólo discutan el precio y sin embargo estén más preocupados por la incidencia del resultado de la negociación sobre su propia imagen dentro de la empresa. Es muy importante saber qué es lo que realmente se juega la parte contraria, porque a veces dejándole "salvar la cara" puede estar dispuesta a hacer sustanciosas concesiones en el tema fundamental.
3.4 Situación de no-acuerdo
Un aspecto muy importante es la situación en la que quedan las partes si se rompe la negociación sin llegar a ningún acuerdo. En las negociaciones casi siempre hay un fuerte y un débil. El fuerte de la negociación no es el más poderoso, es el que tenga la mejor situación de no-acuerdo. En la valoración de esta situación entran tanto los intereses directos como los ocultos.

4 PREPARACIÓN PREVIA
A menudo, las negociaciones se ganan o se pierden en la preparación previa. Pero la preparación no se puede realizar en unos minutos, porque lo esencial es el asegurarse una buena situación de no-acuerdo, y esto puede requerir mucho tiempo.
El disponer de una buena situación de no-acuerdo, es decir, el estar en situación de abandonar la negociación sin que ello suponga una pérdida importante, permite aumentar las exigencias propias y ayuda a hacer comprender a la parte contraria que tiene que ser flexible.
Casi siempre existe alguna posibilidad de mejorar la situación de no-acuerdo si se empieza a trabajar con el tiempo suficiente. Por ejemplo, es habitual que los departamentos de compras o de contratación soliciten al menos tres ofertas para cualquier adquisición, aunque tengan decidido de antemano a quién le van a comprar. De esta forma transmiten al ofertante el importantísimo mensaje de que está en competencia con otros y, por tanto, ya no basta con que haga una buena oferta, sino que tendrá que ser mejor que la de los demás.
Evidentemente, es más fácil mejorar la situación de no-acuerdo para el que compra que para el que vende, pero también este último lo puede conseguir. Por ejemplo, diversificándose para no depender demasiado de un cliente determinado, u ofreciéndole ventajas que no le den los competidores para empeorar así la condición de no-acuerdo del comprador.

Cuadro 2. Preparación previa
1 Preparar una buena situación de no acuerdo
2 Listar oportunidades de gana-gana y concesiones de bajo costo
3 Buscar información, aunque sólo sea cualitativa, sobre límites de negociación, situaciones de no-acuerdo e intereses ocultos de la parte contraria
4 Elegir la táctica (procedimiento de trabajo) adecuada para la negociación
Además de preparar una buena situación de no-acuerdo durante la preparación previa hay que:
• Buscar información sobre la parte contraria que pueda dar pistas sobre sus límites de negociación, su situación de no-acuerdo y sus intereses ocultos.

• Buscar oportunidades de gana-gana y concesiones que puedan ser importantes para la otra parte y tengan poco costo para nosotros. Para esto hace falta imaginación y, como no se puede esperar que esta surja en el fragor de la discusión, es conveniente realizar una especie de brainstorning informal durante la preparación previa. Sólo en aquellas negociaciones que a priori se sabe que van a tener lugar en un ambiente muy distendido se puede dejar para el mismo momento de la negociación la búsqueda de oportunidades gana-gana.
• Decidir la estrategia a utilizar. Las dos estrategias básicas son las descritas en los apartados siguientes.
Si se desea crear un clima abierto y confiado no conviene llevar muchas personas a la reunión. El ambiente suele ser más hostil en las reuniones con muchos asistentes.
Otro punto a considerar es el lugar de la reunión. La mayoría de los expertos insiste en celebrar las negociaciones importantes en la oficina propia y nunca en la del contrario.
Cuadro 3. Táctica para las situaciones de gana-gana
1 Crear un ambiente de colaboración y entendimiento
2 Buscar conjuntamente varias soluciones alternativas, sin entrar de momento a discutir cada una de ellas
3 Buscar un criterio objetivo para valorarlas y para medir su incidencia sobre los intereses de las partes
5 PROCEDIMIENTO DE TRABAJO PARA LAS NEGOCIACIONES GANA-GANA
La táctica descrita a continuación es la aconsejable para llegar a acuerdos que maximicen el beneficio conjunto. Es decir, cuando estemos más interesados en aumentar el tamaño de la tarta que en su reparto posterior. Es también la más adecuada para aquellos casos en que las buenas relaciones con la otra parte primen sobre los posibles beneficios y para cuando estemos en condiciones de inferioridad.
Consiste en enfocar la negociación como si ambas partes estuviesen tratando de encontrar la mejor solución a un problema común. El procedimiento de trabajo puede ser el siguiente:
• Crear un ambiente distendido y de abierta colaboración.

• Empezar por listar todas las soluciones posibles. Evitar la tentación de pensar que sólo hay una solución buena, que es la propuesta por nosotros. Seguro que hay muchas soluciones y distintas formas de verlas.

• Una vez listadas todas las soluciones posibles, analizar sus inconvenientes y su incidencia sobre los intereses de cada parte. Desechar las soluciones claramente inadecuadas o injustas para alguna de las partes.

• Para elegir entre las restantes, buscar un procedimiento objetivo de valorarlas.
Esta táctica es, en líneas generales, la recomendada por el "Harvard Negociation Project" y ha sido utilizada con éxito en multitud de circunstancias.

6 PROCEDIMIENTO DE TRABAJO PARA LAS NEGOCIACIONES GANA-PIERDE
Esta es la táctica recomendable cuando, sin descuidar las buenas relaciones con la otra parte, estamos dispuestos a maximizar nuestros intereses o a defenderlos de la voracidad del contrario.
Si logramos convencer al contrario de que nosotros no necesitamos llegar a un acuerdo porque tenemos otras soluciones alternativas, lo pondremos automáticamente a la defensiva. Si, además, le hacemos ver que es él quien necesita llegar a un acuerdo con nosotros a cualquier precio, ya tendremos ganada la negociación. Por eso toda la táctica negociadora se debe basar en ese objetivo: el de hacer ver al contrario que el acuerdo es mucho más importante para él que para nosotros y que para superar nuestro desinterés tiene que realizar grandes concesiones.
No es un objetivo que siempre se pueda alcanzar, especialmente cuando queremos vender algo, pero siempre se puede avanzar en esa dirección.
En algunos casos también hay que utilizar la táctica de agotar al contrario, porque así siempre cederá más que si está descansado y relajado.
Vistas las tácticas básicas vamos a ver cómo llevarlas a la práctica. Una vez sentados en la mesa y establecido el clima de conversación que uno deseaba crear, es conveniente empezar por recabar información sobre las intenciones generales de la otra parte. A veces resulta que no vienen a pedir lo que temíamos que pidiesen, o que vienen dispuestos a ofrecer de entrada más de lo que pensábamos pedir. Hay que aprovechar los momentos iniciales para conseguir cualquier información que nos lleve a una mejor definición del área de negociación y del punto de no-acuerdo del contrario.
Es conveniente, durante esta fase exploratoria, demostrar poco interés por llegar a un acuerdo y resaltar la gran cantidad de soluciones alternativas a las que podemos recurrir sin necesidad de la otra parte. Si el contrario nos ataca de esta forma, suele dar resultado el contraatacar diciendo "no nos gustaría llegar a un acuerdo con alguien que no está realmente interesado".
Hay negociaciones en las que sólo se discute un tema, por ejemplo el precio, pero generalmente son varios. En este último caso caben dos posibilidades. Una es la discusión "vertical", es decir el ir acordando un punto tras otro. La otra posibilidad es la "horizontal", o sea el negociar todos los puntos simultáneamente.
Casi todos los autores recomiendan este último enfoque. No parece aconsejable cerrar temas definitivamente mientras no se haya alcanzado un acuerdo global.
Una vez establecida la conveniencia de una estrategia "horizontal", viene el tema de quién debe lanzar la primera oferta. Parece claro que quien tiene la ventaja es el atacante, es decir, el que lanza la primera oferta, porque obliga al contrario a desgastarse contraatacándola y porque ya se ha establecido un punto obligado de referencia. Sólo en algunos casos, cuando por falta de información temamos que la primera oferta pueda ser mejor de lo que el contrario esperaba, convendrá esperar a que sea la otra parte quien la lance.

ATAQUE DEFENSA
1 Empezar haciendo una exposición sesgada, para que el contrario piense que su situación es débil y necesita hacer grandes concesiones. Rebatir la exposición con argumentos.
2 Lanzar una primera oferta muy inferior a la esperada por la otra parte, pero defendible con argumentos Mostrar asombro e incredulidad y argumentar su falta de sentido.
3 Hacer concesiones intrascendentes, magnificarlas ante la otra parte y pedir contrapartidas. Aceptar minimizando su importancia.
4 Ir arañando concesiones parciales No ceder sin contrapartidas.
5 Desgastar al contrario, terminará por aceptar cosas que no hubiese aceptado sin la presión psicológica. Forzar un aplazamiento al sentirse agotado
6 Partir la diferencia. Aceptar pidiendo algo a cambio.
7 En las negociaciones con peligro de ruptura es conveniente que asistan dos negociadores y uno haga de "bueno" y otro de "malo". Dureza con el "malo" y prudencia con el "bueno".
8 En todo momento hay que ser duros con la empresa de la parte contraria, pero amables con las personas que la representan.
9 Al terminar hacer ver al contrario que ha logrado un buen acuerdo
La primera oferta debe ser suficientemente lejana de lo que esperamos obtener para así despistar al contrario sobre nuestros límites de negociación. Pero hecha en unos términos flexibles para que el contrario entienda que no es una oferta inamovible. Este es un punto básico, siempre conseguiremos más si empezamos pidiendo 120 por algo que estaríamos dispuestos a vender por 80, que si sólo pedimos 100. Sólo hay que tener dos precauciones: que la oferta no resulte ofensiva para el contrario y que seamos capaces de defenderla con argumentos. Si es el contrario quien nos lanza la primera oferta, la defensa consiste en mostrar asombro y hasta indignación, para tratar de hacerle pensar que se ha equivocado al apuntar tan alto. A veces sucede que la primera oferta del contrario es más de lo que esperábamos. Pero ni aun así no conviene aceptar a la primera, porque, aparte de que siempre podremos conseguir algo más, dejaremos al contrario con mal sabor de boca, convencido de haberse excedido con su oferta. Una vez iniciada la discusión conviene tener muy presentes los tres aspectos siguientes:
● No realizar nunca ataques personales. Si uno quiere decir "no me fío de ti" es mejor que diga "no me fío de tu compañía". Los negociadores "duros" y expertos son muy "blandos" con la gente.
● No enzarzarse en la discusión de posiciones intermedias o colaterales poco relevantes para los objetivos básicos de la negociación. Esto es frecuente en las negociaciones con los sindicatos; a veces se rompen negociaciones por temas como el número de asistentes de cada parte.

• No enfrentarse frontalmente a las propuestas de la parte contraria. No decir nunca "eso no lo vamos a aceptar de ninguna forma". Es mejor decir "necesitaríamos muchas contrapartidas para poder aceptar este tema, no creo que os interesase". Durante el proceso de tira y afloja es conveniente apoyarse en la lógica e insistir en que la otra parte razone sus propuestas.
Nunca conviene hacer concesiones sin contrapartidas, ni, como ya se dijo anteriormente, cerrar definitivamente ningún punto hasta que no se haya logrado un acuerdo global.
Como la dureza y la flexibilidad son temas muy subjetivos conviene quejarse frecuentemente de la dureza del contrario. Puede que termine por creérselo y por suavizar más su postura.

Es muy frecuente la costumbre de "partir la diferencia" cuando ya se han aproximado las posiciones. Es una buena técnica, pero conviene esperar a que la proponga el contrario y entonces aceptar, pero condicionando la aceptación a alguna nueva concesión de la parte contraria; por ejemplo diciendo "no nos parece razonable, pero estamos dispuestos a aceptar si los gastos de envío corren por vuestra cuenta".
Una técnica defensiva muy utilizada es la de simular que se tiene que "consultar con la dirección", o que "convencer a un socio reacio". Algunos utilizan esta técnica incluso para arañar algo más de los acuerdos ya tomados. Después de "consultar" vuelven diciendo "no he podido convencer a mi Dirección, me han dicho que el precio que os di sólo lo pueden aceptar si el pago es al contado". Esta técnica introduce un nuevo partícipe en la negociación que, por ser de difícil acceso, hace pensar al contrario que cualquier otra concesión va a resultar demasiado laboriosa. Si alguien nos hace este tipo de jugada lo mejor es reaccionar diciendo "si hace falta hablo yo con tu Dirección". Claro que luego resulta que el director ha salido de viaje, con lo cual uno puede terminar cediendo por no alargar el final.
Otra técnica muy utilizada por los negociadores "duros" es la de imponer una última condición en el momento final, esperando que la parte contraria ceda por cansancio. Por ejemplo, al resumir lo acordado dicen "y pagareis los intereses habituales sobre los pagos aplazados".
Conviene tener siempre presente que uno siempre puede abandonar la reunión sin haber llegado a un acuerdo. Este convencimiento interno es de gran ayuda, pero para ello hace falta haber construido previamente una buena situación de no-acuerdo.

Fuentes: http://www.alcion.es/negociacion.htm

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Recomendación del día


tenis: nueve claves para una buena redacción

En las informaciones relacionadas con las semifinales de la Copa Davis, que se disputan este fin de semana en Belgrado (Serbia) y Córdoba (España), es muy común el abuso de extranjerismos, en algunos casos innecesarios.

Los más habituales y que tienen un equivalente en español son:

1. set: manga

2. tie break: muerte súbita

3. hacer un break: romper el servicio

4. ace: saque directo

5. match point: punto de partido

6. net: red

7. out: fuera

8. deuce: iguales

9. winner: golpe ganador

Los extranjerismos que no tengan un equivalente en español, o cuando, habiéndolos, se decida mantener la forma inglesa, deben escribirse en cursiva o entrecomillados.

quarta-feira, 14 de setembro de 2011

PRIMER CONGRESO DE CORRECTORES DE TEXTOS





Primer congreso internacional de correctores de textos en español






Organizado por: Fundación Litterae / Casa del corrector. Argentina,
Asociación Mexicana de Profesionales de la Edición, (AC) PEAC. México

UniCo. La Unión de Correctores. España

Asociación de Correctores de Textos del Perú. ASCOT Perú

Fechas: 14, 15 y 16 de septiembre del 2011

Lugar: Aula Magna de la Facultad de Derecho, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires (Argentina)

Más información: www.congresocorrectores.org

Publicado 14/09/2011
www.congresocorrectores.org
Martes, 13 de septiembre del 2011

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día




usuarios pioneros o clientes madrugadores, mejor que early adopters

Los early adopters son los consumidores que suelen adquirir productos o servicios, especialmente tecnológicos, antes de que se hagan masivos en el mercado.

Esta voz del inglés aparece con frecuencia en noticias de tecnología y comercio: «A pesar del entusiasmo de los early adopters en la red social...»; «Desarrolladores y early adopters pueden empezar a probar las nuevas funcionalidades del navegador»; «El grupo de los early adopters supuso una décima parte de las ventas y un treinta por ciento de los beneficios».

En lugar del anglicismo early adopters se recomienda usar los equivalentes en español usuarios pioneros o clientes madrugadores, o simplemente pioneros y madrugadores, según el contexto.

Así, en los ejemplos anteriores podría haberse dicho: «A pesar del entusiasmo de los usuarios pioneros en la red social...»; «Desarrolladores y pioneros pueden empezar a probar las nuevas funcionalidades del navegador»; «El grupo de los clientes madrugadores supuso una décima parte de las ventas y un treinta por ciento de los beneficios».

terça-feira, 13 de setembro de 2011

EL ESPAÑOL EN LOS MEDIOS...


ERRORES Y HORRORES DE AGOSTO
Aumentan las quejas por errores y faltas de ortografía, especialmente frecuentes en la edición digital. Los lectores piden una mayor exigencia en el uso del lenguaje

Un minuto. Eso es lo que me pedía Josep Belda, lector de Barcelona para quien «EL PAÍS ha sido y sigue siendo una referencia cultural e informativa»; un minuto de atención al artículo que en ese momento figuraba en la edición digital con el título «Una estrella que nunca debió existir»: había encontrado «no menos de 10 errores gramaticales, ortográficos y tipográficos, amén de una regular traducción del idioma en el que originalmente debió escribirse».
El artículo se corrigió en una versión posterior, pero el daño ya estaba hecho, pues los primeros lectores interesados por la noticia ya se habían llevado una pésima impresión del diario. Y algunos tal vez habían hecho como Anahí Serí, de Valencia, que a la vista de los errores de los primeros párrafos ya no tuvo interés en llegar al final. Y además se sintió menospreciada como lectora, según me explica en su carta.

En los últimos meses ha aumentado el número de quejas por errores. Algunos lectores lamentan que, junto a textos de gran calidad, aparezcan también piezas muy descuidadas. Es el caso de Julián Sánchez Bravo, profesor de español que, como otros muchos docentes, utiliza los artículos de EL PAÍS como material de estudio.

Los errores que más enfadan a los lectores son los ortográficos, y con razón, pues significa que descuidamos precisamente aquello en lo que deberíamos demostrar más competencia, el uso del lenguaje. El domingo 24 de julio, por ejemplo, una entrevista a Baudilio Tomé aparecía con el titular «No preveemos recortes masivos de empleo público». Muchos lectores protestaron por esta falta. Uno de ellos, Jorge Martínez Ara, se molestó en buscar además cuántas veces habíamos cometido el mismo error y lo encontró en 12 noticias publicadas desde 2010.

El 10 de agosto, Alfonso Susanna escribió a la Defensora para advertir de que «por segundo día consecutivo» figuraba en una crónica sobre los disturbios de Londres la siguiente frase: «Cameron ha presidido (...) una reunión (...) para evaluar la respuesta a los saqueos y disturbios que han llevado en 4 días ha practicar 768 detenciones». Ese horrible ha practicar fue corregido, pero una búsqueda en Internet me ha permitido observar que el error sigue vivo en al menos 11 textos de diferentes publicaciones y blogs. Curiosamente, esos textos reproducen la frase con la falta de ortografía, pero la agencia de la que bebieron sale indemne porque nadie la cita.

En la entrevista al actor Jason Momoa, publicada en El País Semanal del domingo 14, escribimos «a elegido usted», en lugar de «ha elegido usted», y en la crónica bursátil del día 10 podía leerse que «también hacabó el día en rojo el español Ibex 35». Horrible.«Si los redactores no tienen formación precisa para escribir en su periódico, alguien debería revisar los textos antes de ser publicados o, al menos, usar el corrector ortográfico automático», afirma Jaime Beruete. Lo peor es que ese hacabó pasó todos los controles y allí seguía cuando revisé el artículo a la vuelta de vacaciones.

También abundan los errores en datos y contenidos. Josep Manuel Sabater escribía el 15 de agosto: «Realmente el nivel de la enseñanza española debe ser muy bajo cuando en el periódico más solvente del país se confunde algoritmo por logaritmo». La confusión se producía, por dos veces, en la crónica «El cámping de Els Alfacs demanda a Google para que retire enlaces sobre la tragedia de 1978». Manuel Campíñez, médico de familia de Vallcarca, encontró otro error en la noticia «El Gobierno prevé ahorrar 2.400 millones con los medicamentos». En ella se decía: «La propuesta de recetar por principio activo (omeprazol en vez de losartán, por ejemplo)». Pues no era un buen ejemplo, porque se trata de dos medicamentos diferentes y, por tanto, no son sustituibles. El omeprazol es un protector estomacal y el losartán un antihipertensivo. Sustituir uno por otro sería una barbaridad. El ejemplo correcto hubiera sido, según el doctor Campíñez, «sustituir la marca Emeproton por el genérico omeprazol, o Cozaar por losartán». Este tipo de errores causan un gran daño al prestigio del diario, pues el lector experto en esa materia puede preguntarse, con razón, cuántos errores habrá en los temas que no domina.

Hay errores que desafían toda lógica, lo cual indica que son fruto de la dejadez o el descuido. En la crónica «Los túneles secretos del coronel» se dijo que «el líder libio puso en marcha en 1984 la construcción de cientos de miles de kilómetros de túneles». Teniendo en cuenta que, como señala Juan Luis Corcobado, «la red entera de carreteras de España está formada por unos 163.000 kilómetros», la longitud de los túneles de Gadafi resultaba a todas luces excesiva. Y, sin embargo, a nadie le chocó.

Ese mismo día, 25 de agosto, Alfonso Ormaetxea encontró otro error también muy frecuente: «Confundir el billion de Estados Unidos, es decir, mil millones, con nuestro billón, que es un millón de millones». El error resultaba especialmente grosero, dado el contexto de crisis, pues decíamos que el magnate que ha contratado al jugador de fútbol Eto'o, Suleiman Kerimov, «tiene un patrimonio de 7,8 billones de dólares, el mismo que Berlusconi y su familia». Tan sorprendente era que la fortuna del magnate ruso fuera de billones de dólares como que la mujer más rica de Francia, la propietaria de L'Oréal, Liliane Bettencourt, hubiera acumulado solo 16 millones de euros, como se decía el día anterior en otra crónica. En ese texto se atribuía también a Stephane Richard una fortuna de 1,7 millones de euros, cuando, según el lector Juan M. Moral, «ese fue su sueldo del año pasado como directivo de France Telecom». «Un poco de lógica y una búsqueda en Internet deberían ser suficientes para evitar estos errores», señala el lector.

Hay titulares que, además de descuido, demuestran ignorancia. «El joven asesinado por la policía en Londres murió por una única bala». Este titular, como certeramente señala Pau Segrelles, de Valencia, revela que quien puso la noticia en página ignora los tiempos del procedimiento judicial, la diferencia entre homicidio y asesinato y el concepto de dolo. Asesinar es 'matar con premeditación y alevosía', algo que en la fase en que se encuentra el proceso está aún por determinar.

Durante este mes de agosto hemos titulado, para disgusto de Rafael García, «El escasez de agua y alimentos atenaza Trípoli». Y también que «Salgado niega que las comunidades autónomas estén en riesgo de colapsar». ¿De colapsar qué?, pregunta Alberto Sanjuan. Un mismo nombre, Otxandiano, ha aparecido hasta de tres formas diferentes en el mismo texto y hemos denominado hastados a los toros que José Tomás toreó en Huelva.

Es una muestra de los horrores de agosto. Puestas una detrás de otra, las quejas por errores conforman la radiografía de nuestras carencias. Y son muchas. Demasiadas para los estándares de calidad a los que aspira este periódico. Los responsables del diario son plenamente conscientes del problema. En una reunión celebrada el pasado lunes, el director de EL PAÍS, Javier Moreno, hizo un severo reproche a toda la redacción por la gran cantidad de errores que se cometen. «El error más pequeño resulta intolerable, porque causa un grave daño a la imagen del diario», dijo.

Cuando un error llega al lector significa que han fallado todos los mecanismos de seguridad. El primer responsable, señala el subdirector Carlos Yárnoz, es el redactor que lo introduce. Y después, toda la cadena de supervisión. «Somos los primeros en lamentar estos errores. Son nuestra obsesión, y sin embargo no conseguimos reducirlos como querríamos», confiesa Yárnoz. Urge un diagnóstico sobre las causas de este deterioro. La edición digital aparece como la más vulnerable. Todo apunta a que hay un problema de exigencia individual, un problema de supervisión y también un problema de formación.

Publicado 12/09/2011
Milagros Pérez Oliva
www,elpais.com
Domingo, 11 de septiembre del 2011

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día



lamento de o lamento por, pero no lamento contra

Las expresiones apropiadas son lamento por o lamento de, pero no lamento contra.

En ocasiones se leen o se escuchan expresiones como: «Lamento contra la burbuja inmobiliaria», «El episodio de Tegualda representa la voz del lamento contra la guerra y sus consecuencias devastadoras», «Su lamento contra el terror contaba con las simpatías de los internautas», «Un poemario como grito y lamento contra las adicciones».

Como indica el Diccionario de uso de las preposiciones españolas de Emile Slager, el complemento que provoca el lamento, o el propio lamento, va regido por las preposiciones de o por, pero no por contra.

Ocurre lo mismo con el verbo lamentarse (‘manifestar pena, contrariedad o arrepentimiento’) que, como intransitivo pronominal, según indica también el Diccionario del estudiante de la Real Academia Española, va igualmente seguido de las preposiciones de y por.

segunda-feira, 12 de setembro de 2011

FILBA 2011


Tres escritores viajeros contra los traductores traidores
12/09/11
Cees Nooteboom, Minae Mizumura y Martín Caparrós en un diálogo imperdible.
Por EZEQUIEL ALEMIÁN, ESPECIAL PARA CLARIN

VIVIR EN OTRO IDIOMA.
EL ARGENTINO MARTIN CAPARROS DIALOGA CON SUS PARES EXTRANJEROS EN EL MALBA.

Cultura, Filba 2011

La novelista Minae Mizumura, que tras pasar su juventud en los Estados Unidos regresó a su Japón natal, planteó su desacuerdo con la forma en que las traducciones al inglés occidentalizan la literatura de su país. “Le aplican un filtro”, dijo el sábado en el auditorio colmado del Malba durante la segunda jornada del Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (Filba). Mizumara habló de las novelas de Kenzaburo Oé: recordó que una expresión tan usada como “irse a la cama”, es completamente inexacta, porque en Japón se duerme en futones.
Con una vida entre varias ciudades, Cees Nooteboom dijo que los norteamericanos inundan al mundo con su literatura, pero apenas el 2% de lo que editan son traducciones de otras lenguas. “Sabemos quiénes son los norteamericanos, pero ellos no tienen la menor idea de quiénes somos nosotros. No leen nuestra literatura, por eso no entienden el mundo”, dijo.
Martín Caparrós, que vivió varios años en París durante los 70, retomó la cuestión del futón: “Nosotros sabemos qué es un futón: es una solución barata cuando uno no puede comprar una cama. Usamos la palabra sin pensar en la tradición japonesa. Le damos un nuevo significado”.
La idea del panel “Vivir en otro idioma”, coordinado por Patricio Zunini y en el que participaron los tres escritores, era conversar sobre los desafíos de escribir en un entorno idiomático diferente.
Para Mizumura leer en inglés era una maldición, porque el suyo era muy mediocre. Dijo que había leído a Dostoievsky en japonés. “Me fascinó. Después lo leí en francés y me aburrió”, contó.
Nooteboom recordó que hace años su editor al francés le recomendó leer a Proust en inglés, porque era mejor que el original. “Para los franceses Proust va a ser siempre el mismo, en cambio los que leen en inglés tienen varios Proust a su disposición, según la traducción”, señaló.
Caparrós confesó su devoción por una saga policial ambientada en la época de los romanos, que leía en inglés. Una tarde, dijo, encontró una versión en castellano. Tan mala impresión se llevó, que volvió al día siguiente con la versión que lo había fascinado: sólo entonces se dio cuenta que la traducción era perfecta.
Para Mizumura, Mishima se empobreció literariamente cuando empezó a escribir con ambición internacionalista. “Perdió el manejo del idioma”, dijo.
El comentario de Mizumura dio pie para que Caparrós se despachara contra los editores que utilizan el concepto de “lo local”, como si una literatura pegada a un contexto real y lingüístico específico estuviese en inferioridad de condiciones respecto a otra, “internacional”, más fácil de traducir y sin necesidad de notas al pie. “Cada vez se habla más de eso; me subleva. Cuando una literatura se vuelve internacional, pierde sus particularidades y se transforma en basura”, señaló.
En el auditorio se veía lo que se estaba diciendo: la dificultad de Mizumura para seguir la charla, la de la traductora para traducirla, la discontinuidad de Nooteboom, que alternaba el castellano y el inglés, el rol cambiante de Caparrós, a veces de panelista, a veces interrogador.

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