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quinta-feira, 17 de maio de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

4 claves para la escritura de verbos con pronombres

Recomendación urgente del día
Ante las dudas que genera la escritura de las formas que resultan de unir a un verbo uno o varios pronombres (iros, démonos, pongámoselo, etc.), se ofrece a continuación una serie de claves, en función del pronombre que se agregue.

1. Con el pronombre nos

 En formas verbales acabadas en -n. Se mantienen las dos enes cuando se añade a una forma verbal terminada en –nden > dennosmantengan > manténgannos. Estas formas corresponden al plural con ustedes, mientras que con el singular usted el verbo no acaba en ene y, por tanto, solo hay una: de > denos, mantenga > manténganos.
 En presente de subjuntivo. Se pierde la s del verbo de la primera persona del plural del presente de subjuntivo: demos > démonos, y no démosnos

2. Con el pronombre se

 Con verbos acabados en -n. No se traslada ni se repite la letra n al final del conjunto formado por el verbo que acaba en ene y el pronombre: sienten > siéntense (no siéntesen ni siéntensen).
 Con formas verbales acabadas en -s. Se simplifica la s cuando el pronombre se une a una forma verbal terminada en -s y que lleva además un segundo clítico: pongamos > pongámoselo, no pongámosselo.

3. Con el pronombre os

 La –d final en el imperativo. La segunda persona del plural del imperativo vosotros pierde la d final cuando se le añade el pronombre ossentad > sentaos, y no sentados.
 Idos, mejor que iros. Se considera una excepción la forma idos, segunda persona del plural del imperativo del verbo irse, que mantiene la d. En este caso, también es válida, aunque menos recomendable, la variante iros.

4. Acentuación

Se recuerda que las palabras formadas por un verbo con uno o varios pronombres añadidos al final se acentúan según las normas generales y con independencia de si la forma verbal que las origina lleva tilde o no: pongámoselo (y no pongamoselo, aunque pongamos no se acentúe) o, en el caso del voseo, mantenenos (y no mantenénos, aunque se escriba mantené).

quarta-feira, 16 de maio de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

alargascencia,

término válido

Recomendación urgente del día
El acrónimo alargascencia, creado a partir de alargar y la terminación de obsolescencia, es válido para nombrar tanto al movimiento como a la acción que busca aumentar la vida útil de los productos, reduciendo, de esta manera, el consumo de recursos naturales.
En los medios de comunicación pueden verse frases como «La alargascencia, que en contraposición a la obsolescencia programada, pretende darle una nueva oportunidad a las cosas rotas, gastadas y con historia a sus espaldas» o «Practica la alargascencia en el Día del Consumidor».
Este neologismo ha sido creado por la asociación Amigos de la Tierra para aludir a una iniciativa destinada a evitar, a través de una red de reparaciones o trueques, que los productos queden obsoletos o inservibles y reducir de ese modo el consumo de recursos naturales.
Además, por contraposición a la obsolescencia programada, es decir, al fin del uso de un artículo calculado de antemano por el fabricante para aumentar su venta y consumo, alargascencia puede hacer referencia también a la propia fabricación de productos sin reducción funcional predeterminada y no solo a la intención de alargar la vida útil de los mismos.
En algunas ocasiones, se pueden leer, asimismo, frases con la variante alargaescencia como en «Para combatirlo, ha nacido la alargaescencia» o «En su defensa de la alargaescencia, Amigos de la Tierra facilitará un directorio de establecimientos de reparación». Si bien esta otra forma del acrónimo no es incorrecta, es menos recomendable debido al mayor uso del término alargascencia.
No es necesario resaltar el término con cursiva ni con comillas, salvo que se quiera destacar por su novedad o por su relevancia en la noticia.

GUAY


Llevamos 800 años diciendo "guay"

"Guay" ya no es tan guay como en los 80, pero a mí me flipa

Fuente: Verne - El País - España
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"Guay" es una de las palabras que más asociamos a los años 80. Durante una época, todo fue guay, al menos para los que por aquel entonces eran jóvenes. Fue una de las palabras que marcó la década, junto con "dabuten", "tronco" y "yupi", entre otras.
Pero "guay", al contrario que "demasié", ha sobrevivido con cierta dignidad. Ya no es tan guay como lo fue entonces, claro, pero la usan incluso Amaia y Alfred, estrellas de Operación Triunfo, que recientemente afirmaron que “ganar Eurovisión sería superguay”.
Pero no se trata de una palabra nacida hace 40 años. Tiene siglos, aunque en su origen significaba todo lo contrario. Como recoge el Diccionario de dichos y frases hechas de Alberto Buitrago Jiménez, “se usaba desde el siglo XIII como una especie de interjección de lamento, con el significado aproximado de ay”.
El diccionario de la RAE sigue recogiendo también esta acepción. Su origen, se explica, es onomatopéyico, aunque el diccionario etimológico de Joan Corominas lo remonta al gótico wái, con ese mismo significado. Esta última palabra es el origen del término alemán Weh, que significa dolor.
Con ese sentido aparece en El Quijote, como recuerda Mar Abad en su libro De estraperlo a #postureo: “Envíanos ya al sin par Clavileño, para que nuestra desdicha se acabe; que si entra el calor y estas barbas duran, ¡guay de nuestra ventura!”, exclama Sancho Panza. Antes ya se recogió en la Historia de Jerusalén, escrita por Jacobo de Vitriaco en el siglo XIV: “Guay de vos, mesquinos, que tal fe tenedes onde despues de la muerte avedes de sofrir tormentos”. Y en los escritos del Arcipreste de Talavera, del siglo XV: “Guay del que duerme solo”.
En el siglo XVIII se funda la Real Academia de la Lengua, que recoge el término en su primer diccionario, el de Autoridades de 1734. La entrada es muy escueta: “Véase Ay”. Debajo consta la expresión “tener muchos guayes”, con la que se da a entender “que alguno padece grandes achaques y dolores, o muchos contratiempos de la fortuna”.
De guay 😩 a guay 😊
La palabra “quedó en el olvido a partir del siglo XVIII para ser recuperada recientemente, aunque con otro significado, en el lenguaje juvenil”, escribe Buitrago Jiménez. Fue sobre todo en los 80 cuando se comenzó a usar, explica Abad en su libro, para algo que además de bueno y estupendo “era moderno. Un botijo jamás sería guay. Guay era una moto, una canción, una persona. El mero uso del término ya hacía guay a su hablante”.
No queda claro por qué cambió el significado de esta palabra, pero hay al menos un ejemplo muy anterior de su uso como sinónimo de estupendo en la zarzuela La cruz de los humeros, de 1861. En el mismo verso sale además un antepasado del también ochentero dabuten: “Salero de buten guay / via la gente é mi tierra”. Esta zarzuela estaría fetén, de lo más chachi de la época, tronco (perdón).
Se trata en definitiva de un autoantónimo, una palabra que significa una cosa y la contraria, como "enervar" y "sancionar", por ejemplo. A veces son el resultado de los usos irónicos y en ocasiones, de las antífrasis, una figura retórica por la que “se designan personas o cosas con voces que significan lo contrario de lo que se debiera decir”.
Abad recuerda que estos cambios de significado no son tan extraños. “Ya pasó con movida. En los 80 se refería a la fiesta, a lo punk, a lo divertido. Y ahora también se usa con el significado de un marrón”. "Guay", además, es una palabra “moldeable y flexible. Por su sonoridad, es fácil que se use como un comodín”. Y así ha sido: puede oírse como un lamento, como una expresión de alegría, incluso como una forma de asentir. “Guay es un poco como fistro”, remata Abad.
Muerte y resurrección
Cuando una palabra se pone de moda, en seguida corre el peligro de popularizarse demasiado y, en consecuencia, de que empiece a sonar desfasada y digna de ser pronunciada por el señor Burns con gorra. O de su equivalente ochentero… ¿Don Pimpón con riñonera? Abad recuerda cómo la palabra alargó su vida con algunos derivados ("chachiguay", "guachi" y "guay del Paraguay"), antes de ser abandonada por otras como "guapo" y "cool".
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Portada del primer número de la revista 'Guai!'
Muchos recordaremos el tebeo Guai! (con i, ignoro por qué), creado por autores salidos de Bruguera y publicado entre 1986 y 1990. Aunque, como seguidor incondicional de Ibáñez, leía entusiasmado las historietas de Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo, el nombre de la revista ya me sonaba un poco a antiguo, a adulto intentando molar (otra palabra ochentera que más o menos, sigue molando).
Este significado positivo de la palabra "guay" no llegó al diccionario de la RAE hasta la edición de 2001, junto a otros términos coloquiales como "currante", "flipar", "jopé", "pasota", "sacaperras" y "tropecientos". Casi parecía que con esa actualización el diccionario recogía un uso ya también abandonado, actuando casi como un certificado de defunción.
Evolución de las búsquedas en Google desde 2004 de 'postureo' (en azul) y de 'guay' (en rojo) desde 2004
Abad apunta que estos ciclos se han acelerado con internet: “Todo se hace popular más rápido y también caduca más deprisa”. Y pone el ejemplo de postureo. Si nos fijamos en las tendencias del buscador de Google, postureo tuvo un crecimiento muy brusco en 2013 para perder gran parte de su popularidad poco después.
Abad advierte contra esta necesidad de creernos muy modernos y prejuzgar a quien usa una palabra en apariencia pasada de moda. “¿De verdad son más modernos los que repiten una palabra de moda probablemente porque la han oído de un famosete de internet? ¿Por qué es peor usar una palabra que ya tiene tiempo e historia que una nueva?”. Eso sí, también advierte contra los peligros de irse al otro extremo y rechazar palabras solo porque son muy nuevas o porque proceden del inglés: “¿Por qué shippear es peor que alcahuetar?”.
Aunque "guay" se resiste a morir, ya no es lo que era, claro. No es solo que esté en declive, es que ya no es una palabra moderna, solo es otra palabra más. No nos sorprende que la usen los concursantes de Operación Triunfo, pero nos extraña que, quizás, la pusieran de moda sus padres. Guay ya no es guay, guay es normal.

terça-feira, 15 de maio de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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porvenir y por venir,

diferencia

Recomendación urgente del día
La voz porvenir, en una sola palabra, es un sustantivo que significa ‘tiempo futuro’, mientras que por venir, en dos palabras, se pospone al verbo estar o tiene un valor adjetivo equivalente a ‘venidero’.
Tal como señala el Diccionario panhispánico de dudas, el vocablo porvenir significa ‘tiempo futuro’ y ‘situación futura en la vida de una persona, una empresa, etc.’: «No solo alzan su voz por ellos mismos, también lo hacen por el porvenir de sus hijos» (y no «por el por venir de sus hijos»).
Por su parte, por venir, en dos palabras, es la secuencia de la preposición por y el verbo venirsituada tras el verbo estar: «Estas obras son solo el inicio de lo que está por venir en la zona», y no «lo que está porvenir».
En dos palabras es también una locución adjetiva equivalente a ‘futuro, venidero’: «La historia no consiste solo en el pasado, sino que empeña sus esfuerzos en mirar lo por venir» (y no «lo porvenir»).

segunda-feira, 14 de maio de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

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día de la prensa,

mejor que

media day

Recomendación urgente del día
La expresión inglesa media day se puede traducir al español como día de la prensa.  
En la prensa deportiva, es corriente ver frases como «El Atlético de Madrid celebró su ‘Media Day’ más internacional», «Venus Williams, número ocho del mundo, se hizo esperar mucho en el media day del Mutua Madrid Open» o «El Media Day de la NBA significa el pistoletazo de salida de la temporada».
Las expresiones españolas día de la prensa o día de los mediosescritas con minúscula, son válidas para evitar el uso de este extranjerismo y hacen referencia al día reservado para que se realicen entrevistas o ruedas de prensa antes de ciertos eventos mediáticos.
De esta manera, en su lugar, habría sido mejor escribir «El Atlético de Madrid celebró su día de la prensa más internacional», «Venus Williams, número ocho del mundo, se hizo esperar mucho en el día de los medios del Mutua Madrid Open» y «El día de la prensa de la NBA significa el pistoletazo de salida de la temporada».
Conviene recordar que, si se desea utilizar media day, lo adecuado es escribirla en dos palabras y en minúscula. Además, al tratarse de un extranjerismo, es recomendable que aparezca en cursiva o, cuando no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.
Ver también medios sociales, no social media.

sexta-feira, 11 de maio de 2018

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Kilauea,

mejor que

Kilahuea

Recomendación urgente del día
La grafía recomendada del nombre del volcán de Hawái que ha entrado en erupción es Kilauea, sin hache intercalada, no Kilahuea.
En las noticias que informan de la erupción de este volcán hawaiano, que ha obligado a emitir una alerta por gas tóxico, pueden encontrarse frases como las siguientes: «El Kilahuea es considerado el volcán más activo de los cinco existentes en la isla», «Las impactantes imágenes tras la erupción del Volcán Kilauea» o «Así cae al mar la lava del volcán hawaiano ‘Kilahuea’».
La escritura Kilauea, sin hache intercalada, es la recogida en el Diccionario geográfico universal, de Guido Gómez de Silva, y la mayoritaria en el uso. Además, es más fiel a la forma original, tanto en hawaiano como en inglés, y gráficamente más simple, por lo que es la recomendable.
Al igual que ocurre con los nombres propios geográficos, no necesita ni comillas ni cursivaincluso si es extranjero, pues la mayúscula es suficiente. En cambio, va en minúscula el término volcán, pues es un nombre común que designa el tipo de accidente geográfico.
En consecuencia, en los ejemplos anteriores habría sido mejor «El Kilauea es considerado el volcán más activo de los cinco existentes en la isla», «Las impactantes imágenes tras la erupción del volcán Kilauea» y «Así cae al mar la lava del volcán hawaiano Kilauea».
Ver también Hawái, forma española de Hawaii.

quinta-feira, 10 de maio de 2018

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eurofán,

junto y con tilde

Recomendación urgente del día
El término eurofán, referido a la persona que sigue con entusiasmo el Festival de Eurovisión, se escribe con tilde y en una sola palabra.
En los medios de comunicación aparece este nombre escrito de diversas formas: «Es un gran eurofan y suele comentar el Festival de Eurovisión cada año», «Si no fuera una euro fan, no se habría presentado al festival» o «Se declara euro-fan desde siempre».
Si bien es cierto que el término fan se escribe sin tilde por tratarse de un monosílabo, al unirse al elemento compositivo euro se convierte en una palabra aguda acabada en –n y, por tanto, sí lleva acento ortográfico.
De esta manera, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir «Es un gran eurofán y suele comentar el Festival de Eurovisión cada año», «Si no fuera una eurofán, no se habría presentado al festival» y «Se declara eurofán desde siempre».
Además, conviene recordar que, como el término fan, eurofán es invariable en cuanto al género (el fanla fan) y su plural recomendado en español es eurofanes, según el Diccionario panhispánico de dudas.

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